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g-Nomic®: de la prescripción protocolizada a la personalizada

 INTRODUCCIÓN

 

Actualmente frente a una patología se prescribe un tratamiento basado principalmente en los protocolos que, comités de expertos o asociaciones profesionales, recomiendan en sus guías terapéuticas.

 

Pero este tratamiento, que sin duda es el adecuado según los expertos, pues es el que mejores resultados obtiene, hoy estamos en condiciones de personalizarlo según los genes de cada persona. Es decir pasar del protocolo aconsejado igual para todos, al tratamiento también basado en la guía terapéutica, pero personalizado en función de cambios genéticos del paciente.

 

Determinados cambios genéticos, pueden modificar a nivel individual, la acción prevista de forma general de algunos fármacos.  Lo que debiera derivar, desde tener que modificar la dosis, a tener que cambiar el medicamento, con el fin de evitarle al paciente, fallos terapéuticos, o sea falta de acción del medicamento, o efectos adversos más o menos graves.

 

TOMAMOS FÁRMACOS EN LA SALUD Y EN LA ENFERMEDAD

 

El tomar fármacos forma parte de los hábitos normales de nuestra vida, tanto si estamos sanos como si estamos enfermos. Si estamos enfermos para curar la enfermedad y si estamos sanos para mejorar nuestra salud. Para prevenir enfermedades o simplemente para “encontramos mejor”.

 

Nuestros hábitos nutricionales se resumen en comer alimentos que proporcionen un equilibrio entre los diferentes nutrientes básicos (proteínas, grasas e hidratos de carbono). Beber agua, vino, café, té y una gran diversidad de bebidas comerciales alcohólicas o no. Tomar complementos nutricionales del tipo de vitaminas u oligoelementos. Últimamente, se ha revalorizado el consumo de hierbas “medicinales” que, como son productos naturales, se asume que son “buenas”, pues nos repiten constantemente todos lo natural es bueno.

 

Sin embargo debemos recordar que el curare, el veneno de las flechas de los indios de Sudamérica con las que combatían a los conquistadores españoles, procede de plantas que son productos naturales, de las familias Loganiaceae (Strychnos) y Menispermaceae (Chondrodendron, Curarea y Abuta, entre otras), así como la estricnina el veneno de las novelas policíacas antiguas, Strychnos nux-vomica, una especie también del género Strychnos, y un largo etcétera.

 

Finalmente también tomamos medicamentos. Los medicamentos se toman, porqué los ha prescrito el médico (algunos para dispensarlos se precisa una receta), pero para una gran mayoría no se exige receta del médico y se toman por decisión propia, en base a una recomendación del farmacéutico, o porqué un amigo ha dicho que lo toma “y le va muy bien”, o tal vez porqué se ha visto anunciado en una revista o en la “tele”.

 

Se parte de la base, que como  es un medicamento que está aprobado por Sanidad, ha de ser “bueno” y  va a hacer un efecto beneficioso para la salud.

 

Pero todos los medicamentos, aunque no requieran receta para comprarlos, tienen efectos adversos, solo hay que leer los folletos y ver la cantidad de contraindicaciones que citan, y también las interacciones con otros fármacos.

 

Mi pregunta es ¿se lee? Y si se lee ¿se acepta lo que dice? o ¿se entiende?, cuando por ejemplo informa que es incompatible con los ISRS?. Y una pregunta más comprometida ¿Realmente el médico ha leído todo lo que indican, sobre contraindicaciones e interacciones, los folletos de todos los medicamentos que prescribe?. Y ¿es capaz de retenerlo en su memoria y relacionarlos todos con todos? . ¿Consulta el médico antes de prescribir algún programa o bases de datos sobre interacciones de medicamentos?

 

Y finalmente, tiene en cuenta no sólo lo que él prescribe al paciente, sino todo lo que ésta está tomando prescrito por otros médicos o por automedicación? Nuestra recomendación, después de muchos años de experiencia, es que medicamentos cuántos menos mejor y siempre para tratar patologías concretas o mejorar aspectos concretos de nuestro metabolismo, y prescritos y controlados por expertos profesionales de la salud.

 

¿SON SIEMPRE BENEFICIOSOS LOS FÁRMACOS?

 

Es indiscutible que los fármacos son muy beneficiosos para la salud y que gracias a ellos la calidad y años de vida, ha mejorado de forma espectacular en los últimos 50 años. Se debe reconocer la gran labor que hacen las compañías farmacéuticas que financian la investigación para descubrir nuevos fármacos.

 

Por ejemplo, los nuevos fármacos no quimioterápicos contra el cáncer están mejorando mucho la calidad de vida de los pacientes, además de alargar la vida, en muchos casos curan el cáncer. Como ejemplo un dato concreto referido al cáncer de mama, que afecta al año a unas 22.000 mujeres en España. Actualmente la supervivencia es casi de un 80%, cuando hace unos 50 años casi el 80% era de muertes. En resumen nuestra calidad de vida, por lo que se refiere a la salud, está a un nivel muy alto gracias al uso de medicamentos.

 

Pero lo que tratamos de comunicar es que no haya abuso y que el uso se haga de forma más adecuada y sobre todo personalizada.

 

Dejando claro el posicionamiento anterior, exponemos unos datos que  demuestran que todos los interrogantes antes expuestos, en la mayoría de los casos, permanecen en interrogantes.

 

En USA según datos del CDC (Center for Disease Control and Prevention) se asume que al año hay en el país unas 100.000 muertes por reacciones adversas a los medicamentos y más del 90% de estas muertes a nivel individual, fueron pacientes correctamente medicados según protocolos.

 

Datos de la UE, de su Comisión de Farmacovigilancia, asumen que en la Unión Europea hay al año (datos del año2.008) 197.000 muertes por reacciones adversas a los medicamentos y  todo el proceso que supuso la atención a urgencias, ingreso hospitalario, cuidados intensivos etc. Hasta la muerte supuso un coste al sistema de salud de unos 79.000 millones de euros.

Todo ello sin contar cuánto vale la vida de los fallecidos para ellos mismos, para sus familiares y para la sociedad.

 

Si extrapolamos a España la cifra se sitúa entre 15.000-20.000 muertes al año por reacciones adversas a los medicamentos. Recordamos que en España el año 2.015 según datos de la DGT hubo 1.126 muertes en accidentes de tránsito y según datos del Ministerio de Trabajo en este año  608 muertes por accidente laboral.

 

Se habla de ello con periodicidad, se analizan los datos en los medios y en publicaciones de los respectivos ministerios, se gasta mucho dinero en campañas de concienciación de la población para evitarlos en TV y otros medios. Todo esto por un total de  1.734 muertes al año, y nadie habla ni dice nada de los 15.000-20.000 que mueren por interacciones y reacciones adversas de los medicamentos.

 

¿Cuál es la causa que en países de sistemas sanitarios avanzados ocurra esta tragedia?
En primer lugar por un motivo socio-económico, ya que en ellos hay un alto consumo de medicamentos, existiendo la percepción de que cuantos más mejor, y de que si se va al médico y recomienda, por ejemplo para bajar el colesterol, únicamente es cambiar de hábitos de vida (alimentación o ejercicio), y no receta algún medicamento, la interpretación es que no ha  atendido correctamente al paciente.

Ir al médico es sinónimo de salir de la consulta con una receta con una prescripción, que tomando unos comprimidos al día, mejorará o solucionará el problema. Si no hay receta hay frustración y si encima cambia la dieta, dice que se debe hacer ejercicio,  que hay que dejar de fumar y reducir el alcohol de la bebida. Ya no solo hay frustración, sino que además hay enfado… y “a este médico no vuelvo, porqué no me ha recetado nada para mejorar mi salud”.

 En segundo lugar hay las respuestas técnicas. La primera que por lógica debería tenerse en cuenta y que en el 99,9% de los casos no se valora, es la genética del paciente. Después los efectos adversos de los medicamentos per se o por interacciones entre todos los medicamentos, complementos nutricionales, hierbas etc, que toma el paciente, y muchas de ellas, aun estando reseñadas en los folletos, se ignoran por no haberlos leído, o no retenerlos en la memoria  o por no haber hecho lo que procede. Esto es, consultar bases de datos especializadas, o preferible revisar previamente en algún software de Farmacogenética, buscando las posibles interacciones entre todos los medicamentos que está tomando el paciente.

 

Las interacciones entre medicamentos conocidas por datos clínicos se pueden encontrar –si se buscan- en los folletos y en bases de datos especializadas. Pero en el siglo XXI, que ya se ha descodificado el genoma humano, hemos de añadir los efectos adversos debidos a cambios genéticos en el paciente. En USA es obligatorio reseñarlo en los folletos de los medicamentos, La Agencia Europea del Medicamentos (EMA) también lo exige para los medicamentos de nuevo registro, y la AEMPS (Agencia Española) también lo empieza a exigir.

 

El resumen para una prescripción correcta y personalizada se debe aplicar la Farmacogenética, que es la ciencia que estudia las interacciones entre los polimorfismos del paciente y los fármacos que se le van a prescribir así como las interacciones entre el conjunto de la medicación.

 

Última actualización del documento Nov, 18/11/2019 - 12:26